martes, octubre 11, 2005

Otoño

Como cada año, me desprendo de cada una de mis hojas, las seco levemente y me dejo mecer por la melancolía, deliciosa a veces, aspera y solitaria tantas otras. Nunca sé si llegará una nueva primavera. Con mis ramas peladas es difícil imaginar tiempos mejores, brotes frescos y flores, insectos con buenas nuevas, mariposas con colores. Es mas sencillo dejarse atrapar por el desconsuelo, y pensar en los tiempos pasados, en el sol del verano y las caricias perdidas. Nunca sabré donde se esconde la primavera, ni porque el sol ya no calienta.

Sólo hay algo que no cambia, un ligero y perenne asidero.

En momentos como este,
con las ramas temblando,
la Luna es mi única compañía.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Antigona dijo...

Si de verdad has sido capaz de pelar tus ramas y dejar caer tus hojas, tuviste valor. Alguien dijo eso tan cierto de que para crecer hace falta romperse.. quizas desnudo y abierto al cambio sea la mejor forma de enfrentarse a la primavera o al invierno, sino no podrías recibir caricias nuevas, ¿permitirias que las mías entrasen? Esto si que es crepar descaradamente, para utilizar tu buen idioma.
Por cierto, hay dias de invierno en los que el sol si que calienta.